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Transportar productos con cadena de frío (algo cada día más común en la era del comercio electrónico y el home delivery) y sostener las complejas cadenas de suministro que lo hacen posible tiene sus repercusiones. Desde una perspectiva medioambiental, hay un alto precio a pagar.

Plástico PET reciclado para transportar productos con cadena de frío

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Transportar productos con cadena de frío (algo cada día más común en la era del comercio electrónico y el home delivery) y sostener las complejas cadenas de suministro que lo hacen posible tiene sus repercusiones. Desde una perspectiva medioambiental, hay un alto precio a pagar.

Uno de los casos más sangrantes es el de la generación de residuos plásticos, y el plástico PET está entre los que más preocupan. El problema no acaba con el reciclado: dar salida al RPET es todo un quebradero de cabeza.

No es un problema exclusivo del transporte de productos perecederos, ni mucho menos; pero creemos firmemente en que cada uno debe aportar lo que pueda para reducir todo lo posible el impacto ambiental de nuestras prácticas de consumo.

Conociendo el plástico PET

Es uno de los plásticos más demonizados, y hasta cierto punto con razón; vamos a empezar presentando el material que protagoniza este texto en una especie de ficha rápida.

¿Qué es el PET?

El politereftalato de etileno tiene muchos nombres, pero suele ser conocido por sus siglas. Es un polímero de la familia de los poliésteres, un termoplástico (maleable a altas temperaturas) ligero, deslizante, resistente, aislante y muy cristalino.

¿Cómo se obtiene?

Mediante la policondensación de ácido tereftálico y etilenglicol. Si te has quedado como estabas (que es lo más lógico), digamos que es un derivado del petróleo.

¿Qué se hace con él?

Infinidad de cosas. Las aplicaciones van de las fibras textiles (su uso original) a las famosas botellas y otros envases alimentarios, pasando por rodamientos, piezas de aislamiento, películas fotográficas y un largo etcétera.

¿Es biodegradable?

Se nos “olvidó” decir que el PET no es biodegradable (aunque parece que algunas bacterias podrían encargarse de manera marginal), lo que está suponiendo un grave problema a nivel ambiental que todos conocemos. Pero sí que es químicamente degradable mediante tratamientos químicos, eso sí, costosos y con poco resultado.

¿Es reciclable?

Esa es la buena noticia. El PET es altamente reciclable si se somete a diversos procesos mecánicos, químicos y/o energéticos. Esto implica no solamente una nueva vida para el material, sino un enorme alivio para todos en cuanto a su impacto medioambiental se refiere.

Aplicaciones con PET reciclado: nuestros embalajes isotérmicos

Hay infinidad de posibilidades a la hora de dar una segunda oportunidad al PET, desde su reutilización en la construcción a la producción de alfombras, flejes, envases no alimentarios, material de relleno… Y también sirve para transportar productos con cadena de frío.

En Tempack sabemos, como líderes en el sector, que el transporte isotérmico de productos como alimentos (crudos o cocinados) o medicamentos es siempre un quebradero de cabeza. Pero también somos conscientes, por nuestro constante contacto con nuestros clientes, de que la sostenibilidad ambiental es una preocupación mayor a la que como sociedad no cabe seguir dando largas.

Ya estamos empleando materiales orgánicos 100 % reciclados de algunas soluciones “verdes”, tanto reutilizables como de un solo uso, pero seguimos buscando constantemente alternativas respetuosas con el medio ambiente que nos permitan seguir ofreciendo los mejores resultados en el ámbito del frío pasivo respetando al máximo los criterios de sostenibilidad de la Agenda 2030.

En este sentido ya tenemos algunos resultados tangibles y más que satisfactorios: utilizamos el plástico PET procedente de botellas como material aislante en los inlays de PET Thermpack, un packaging isotérmico ideal para tránsitos de hasta 48 horas.

La mirada, siempre puesta en el futuro

Nuestro horizonte se sitúa en seguir investigando e innovando para ir más allá y poder emplear plástico marino reciclado para transportar productos con cadena de frío. Todo un desafío, ¡pero que desde luego merece la pena!